El sistema de formación de DCI permite la máxima flexibilidad, ya que se constituye en una estructura modular, acumulando créditos de acuerdo a la formación recibida, tanto de actividades formativas de DCI como de actividades profesionales relacionadas o de otras artes marciales o sistemas de combate, de acuerdo con los requisitos de realismo, eficacia y adaptación a la legislación vigente, y de acuerdo con el Programa Técnico-Táctico, que constituye la columna vertebral de la enseñanza de DCI.

 

 

Esto hace que DCI disponga del sistema más innovador para proporcionar formación de respuesta real, teniendo en cuenta el marco de actuación (defensa personal ciudadana, combate cuerpo a cuerpo o intervención policial operativa) y los factores intervinientes antes, durante y después de una confrontación, como el miedo, el estrés o la frustración, trabajando para niveles desde principiantes a avanzados, con contenidos adaptados a sus diferentes capacidades de asimilación y respuesta a la enseñanza. Esto significa que en DCI proporcionamos formación a medida, incluyendo la posibilidad de recibir la enseñanza a distancia o la enseñanza específicamente dirigida a formación de colectivos.

 

Si desea formular alguna propuesta, puede hacerlo a través del siguiente enlace

 

 


 

El objetivo de la capacitación de DCI es la respuesta adecuada a situaciones reales. Por ello, y teniendo en cuenta la imposibilidad real de meditar ante una situación de enfrentamiento, de poco sirve una asistencia esporádica, ya que es necesario el desarrollo del reflejo condicionado, lo cual sólo se consigue con la práctica razonable.

 

La organización modular anteriormente indicada se concreta en la oferta de Cursos formativos, de homologación y de continuidad, que permiten asegurar la permanencia en la formación y la prolongación en el entrenamiento, es decir, la capacidad de respuesta real ante las situaciones reales planteadas, teniendo en cuenta los factores limitativos de la sorpresa, el estrés y el marco legal de actuación.