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SÓLO HAY DOS MOTIVOS PARA APRENDER: LA COMPRENSIÓN Y EL DOLOR |
En esta sección se
incluyen una serie de reflexiones extraídas de diferentes experiencias,
testificaciones y documentos relacionados con situaciones de enfrentamiento, tanto militar como policial y
civil, todos ellos extraídos de fuentes abiertas, por lo que en ningún caso se incluye información
clasificada o de carácter oficial.
Esta sección no es una guía de actuación, pero incluye determinados elementos
tácticos de aplicación a una gran variedad de situaciones de enfrentamiento. El
Departamento de DCI aconseja la comprensión y adaptación de la información aquí
incluida para su correcta aplicación a cualquier aspecto de la vida, de acuerdo
con los Principios de DCI.
Las Cicatrices de la
Batalla son el complemento práctico necesario para los contenidos de nivel
conceptual que aparecen en el Marco Moral.
Durante las
actividades formativas de DCI se aplican tanto estas lecciones aprendidas como
otras de nivel más avanzado o específico.
Si desea aportar
algún dato a esta sección podrá hacerlo a través del siguiente enlace:
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En esta sección se
incluyen elementos que son comunes y permanecen en la mayoría de las
situaciones del combate.
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Debe
combinarse constantemente la actitud ofensiva con la seguridad y protección
adecuadas.
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EL COMBATE ES LA COMBINACIÓN MÁS
PRECISA ENTRE CAZADOR Y PRESA |
Cada combatiente,
en todos los niveles y empleos, debe ser eficaz en todas las capacidades y
responsabilidades que le corresponden. Mientras que la ejecución es
responsabilidad prioritaria de la tropa, la coordinación de la maniobra y los
fuegos, los apoyos y logística son responsabilidad de los mandos. No sirven de
nada los unos sin los otros. Por tanto, el apoyo mutuo entre compañeros de
armas es fundamental.
Elementos
fundamentales que intervienen en el enfrentamiento:
Material y equipo.
Preparación.
Voluntad de victoria.
Posición.
Atención.
Tácticas.
Suerte.
La
preparación que proporciona DCI permite:
Optimizar el uso del material y
equipo.
Desarrollar al máximo la preparación.
Entrenar la voluntad de victoria
durante el enfrentamiento.
Mejorar los procesos de elección de
la posición adecuada.
Perfeccionar la capacidad de
atención.
Aplicar prácticamente los conceptos
tácticos.
Desarrollar, en suma, el viejo axioma
que, dicho de muchas maneras, viene a significar que
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LA SUERTE ES ESA SUTIL COMBINACIÓN DE PREPARACIÓN Y OPORTUNIDAD |
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Consiste
en tener en cuenta las posibilidades y probabilidades de actuación del
adversario, adoptando las medidas adecuadas para protegerse y aprovecharse de
ellas.
Mantenerse
alejado de las esquinas y de los muros para evitar los efectos de los rebotes.
Si el enemigo nos dispara y falla, si estamos cerca de una pared la bala puede
rebotar, hiriéndonos. En los cursos profesionales policiales y militares se
explican los procedimientos más seguros de movimiento, vigilancia y
reconocimiento.
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La protección
forma parte del esquema de combate PNF.
Es la
acción de prevenir y evitar los efectos de las acciones ofensivas del
adversario. Se basa en el blindaje y/o equipo, el secreto y la sorpresa.
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La
neutralización forma parte del esquema de combate PNF.
Consiste
en evitar o impedir toda acción agresiva del adversario. Si no se producen
lesiones se denomina controlar. Puede servir para concluir un combate. En la
neutralización, las lesiones del adversario nunca son permanentes. Los efectos
buscados para neutralizar son comprensión, miedo, dolor, desequilibrio y/o
cegamiento.
En
combate táctico armado, la neutralización se basa principalmente en el miedo y
el cegamiento.
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La
finalización forma parte del esquema de combate PNF.
Se basa
en alcanzar los efectos deseados en un enfrentamiento. Estos efectos pueden
consistir en huir, convencer, obligar o destruir al adversario.
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Toda acción militar,
siempre que sea posible, debe ser preparada con la mayor meticulosidad,
cualquiera que sea el nivel que tratemos.
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Analice
la situación con rapidez y desarrolle un plan:
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ES MEJOR UN PLAN MALO, PERO QUE
PUEDA EJECUTARSE A TIEMPO, QUE EL PLAN MÁS DETALLADO PERO QUE
SEA IRREALIZABLE O LLEGUE TARDE |
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El tiempo
es una herramienta que debe ser tenida en cuenta. Puede aprovecharse para
encontrar el ataque o la defensa idóneos, pero debe recordarse que
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NADIE DISPONE DE UNA CANTIDAD
INFINITA DE TIEMPO |
Es necesario
saber esperar el momento oportuno para cada caso.
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Resolver
las situaciones, incluso las desfavorables.
Recuperar
la iniciativa.
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Reconocer
las oportunidades y aprovecharlas.
Actuar
cuando es necesario con total decisión.
Minimizar
los riesgos.
Maximizar
las ocasiones de victoria.
Localizar
las debilidades del adversario.
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La situación marcará
la intensidad y ritmo del enfrentamiento. El ritmo, entendido como las
fluctuaciones de intensidad que se producen en el combate, requiere de unas
pautas de razonamiento para poderse aplicar con objetividad.
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Actúe con
la mayor decisión hasta el final.
Mantenga
la firme voluntad de victoria e iniciativa en todo momento, y muy especialmente
cuando la situación sea más desesperada.
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LAS FALTAS DE DECISIÓN ABREN LAS PUERTAS DEL FRACASO |
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La
adaptación a la realidad es uno de los elementos que sólo la experiencia
permite desarrollar eficazmente.
Reevalúe
constantemente la situación y aproveche toda oportunidad para alcanzar los
objetivos planteados.
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SI EL CUMPLIMIENTO DE LA MISIÓN U
OBJETIVO ES MÁS IMPORTANTE QUE LA PROPIA
VIDA DEBE COMPRENDERSE Y ASUMIRSE AFRONTANDO LAS CONSECUENCIAS |
Busque la
protección como objetivo prioritario.
Intente
toda posibilidad de neutralización de los adversarios.
Finalice
el enfrentamiento de acuerdo con el objetivo planteado.
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Mantenga
al adversario en una permanente sensación de ser atacado.
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UN ADVERSARIO NO ATACA CUANDO ESTÁ DEMASIADO OCUPADO EN
DEFENDERSE |
Detecte
lo antes posible los puntos débiles del adversario y busque el modo de
atacarlos.
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Siempre
que sea posible, busque mantenerse en el stand-off.
Desarrolle
la eficacia en todas las distancias.
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Busque un
ritmo que no sea capaz de seguir el adversario.

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Muchos de
los detalles incluidos en esta sección son de aplicación para todo tipo de
acciones de enfrentamiento. Se recomienda analizar esta sección desde varios
puntos de vista diferentes, para poder aplicar adecuadamente los conceptos a
cada caso.
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EN TODO RECONOCIMIENTO, LA
SEGURIDAD ES LA BASE DE LA SUPERVIVENCIA |
Evitar
acciones en solitario.
Repartir
sectores de vigilancia y fuego.
El hecho de
haber recibido informes de que el nivel de riesgo sea bajo no debe bajar el
nivel de atención.
Los
reconocimientos previos de una zona no garantizan que el riesgo se mantenga en
el tiempo. Debe reconocerse personalmente.
Las
medidas de protección deben adecuarse a la situación más peligrosa dentro de
las más probables.
Es
crucial la atención a los detalles, especialmente los que están fuera de
contexto (una ventana abierta puede ser una posición de francotirador).
Debe
recordarse todo lo captado, para detectar cualquier modificación producida en
la siguiente ocasión.
Siempre
que sea posible y conveniente, es preferible la vigilancia estática y a
cubierto que en movimiento.
Durante
el desplazamiento, especialmente al llegar a puntos críticos (cruces de
caminos, pasos estrechos, puntos de detención obligada o puntos
característicos), detenerse a cubierto, observar y escuchar.
Toda
detención deberá ser a cubierto y manteniendo la capacidad de observación,
vigilancia y defensa.
Asegurar el
equilibrio durante el movimiento, para evitar los ruidos y caídas indeseados.
Si la
patrulla hace un ruido involuntario, detenerse en posición durante un minuto,
para observar posibles reacciones enemigas.
La
vigilancia se realiza con la vista y el oído principalmente.
Indicios
para localizar blancos (o ser localizado):
Visuales: brillo, movimiento, forma,
sombra, huellas, partes de objetos que asomen.
Auditivos: manipulación de armas,
pisadas, sonido de radio.
Otros sentidos: olor (tabaco, loción
de afeitado, sudor, excrementos, munición), tacto (cables, terreno no
compacto).
Indicios
tácticos:
Posibles posiciones de combate:
agujeros en edificios, ventanas abiertas, cristales rotos, elementos urbanos
amontonados, tierra excavada.
Posibles minas o trampas: zonas de
paso obligado, objetos de interés especialmente expuestos (mapas, armas, etc.),
compañeros muertos.
Aunque se
hayan localizado a uno o varios adversarios, es posible que haya más. Por ello,
debe vigilarse el entorno en tres barridos en forma de zigzag, en las
distancias próxima, intermedia y lejana, buscando indicios diferentes en cada
distancia, de acuerdo con las probabilidades de localización, es decir, a
distancias próximas (hasta 100 metros) se buscan partes del adversario o equipo
que puedan quedar a la vista, en distancia intermedia (hasta 300 metros), debe
buscarse movimiento y partes del adversario o equipo a la vista, y a mayor
distancia (distancia lejana) debe buscarse sólo movimiento.
Una vez
localizado el adversario, organizar una emboscada inmediata o, si se ha roto la
sorpresa, fijar
y envolver.
Para las
posiciones estáticas, tener en cuenta lo indicado en posición de combate.
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EL MOVIMIENTO SECRETO SIEMPRE DEBE
SER SIGILOSO |
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Ante una
situación de enfrentamiento, el estrés puede jugar una mala pasada: la
inhibición. En lugar de responder de los modos adecuados (enfrentarse o huir de
la amenaza), nuestro organismo se puede bloquear, tener pérdidas temporales de
memoria, y negar la realidad. Es necesario, por tanto, mantener la atención
relajada ante los mensajes internos y externos, de modo que estemos en
condiciones de responder a tiempo.
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SÓLO DEBE DISPARARSE SOBRE ALGUIEN CUANDO SEA JUSTIFICABLE MATAR A ESA
PERSONA |
El tiro
eficaz es una cualidad que debe conservar todo combatiente.
La
eficacia en el tiro comprende todas las acciones a realizar y distancias, y
cada una de ellas requiere ritmos y técnicas diferentes.
La
preparación del arma para hacer fuego, la observación periférica, minimizando
el efecto túnel, la solución de interrupciones y las
recargas tácticas son tan importantes como el propio tiro.
En toda
acción táctica, el arma debe estar preparada para hacer fuego, de acuerdo con
las normas de seguridad establecidas.
Se
recomienda tener el arma con cartucho en la recámara y en modalidad tiro a tiro
sólo cuando el contacto con el enemigo es inminente.
Se
recomienda tener el arma con cartucho en la recámara y en modalidad seguro en
las posiciones de vigilancia.
Se
recomienda tener el arma SIN cartucho en la recámara, el cargador municionado
puesto y en modalidad tiro a tiro en el resto de las situaciones tácticas.
Se
recomienda llevar el arma sin munición y en posiciones no peligrosas (pistola
en la funda, fusil colgado a la espalda, etc.) en situaciones no tácticas.
La
manipulación del arma debe ser posible en condiciones de oscuridad absoluta,
muy especialmente las acciones de alimentar el arma, manipular la aleta del
seguro y cambiar de cargador.
El dedo
se introduce en el guardamonte para tocar el gatillo sólo cuando se va a
disparar. El resto del tiempo permanece fuera y normalmente paralelo al cañón
del arma.
El estrés
impide la utilización de los elementos de puntería por lo que, en caso de
combate próximo, sólo funcionan las posiciones de tiro instintivo. Deberá
mantenerse el criterio de “donde se mira es donde se apunta”, manteniendo
posiciones del arma que permitan cumplir este criterio, pero nunca debe limitar
el campo de vigilancia.
La
puntería sobre blancos móviles a menos de 200 metros consiste en seguir el
blanco y hacer fuego sobre él varias veces.
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LA ESTRATEGIA DE MOVIMIENTO,
PUNTERÍA Y FUEGO INCLUYE LA PROTECCIÓN DE LAS FUERZAS PROPIAS Y DE LAS
PERSONAS NO IMPLICADAS |
El
proceso del tiro de puntería utilizando miras o visores incluye la siguiente
secuencia
1. Alineación del arma hacia el
blanco.
2. Meter el blanco en la mira.
3. Control de la respiración y del
disparador mientras se sigue el blanco.
Experiencias
de combate y estudios estadísticos indican que lo más adecuado, en caso de
empleo de fuerza
letal, es
apuntar y hacer fuego sobre el centro del pecho del adversario, incluso aunque
lleve chaleco antibalas.
Si, tras
varios disparos en los que se ha conseguido desplazar al adversario, éste sigue
en pie, significa que lleva chaleco antibalas. En ese caso deberá plantearse
disparar sobre la zona genital o, si está muy cerca, sobre la cabeza.
En
combate en terrenos compartimentados (población, selva, etc.) se comete muchas
veces el error de asomar el arma o el cuerpo antes que el ojo. El procedimiento
de reconocimiento por barrido que se aplica en la formación de DCI permite
evitar el riesgo que supone esta acción.
En cada
pausa del combate debe comprobarse si tenemos heridas, sustituirse el cargador
parcialmente consumido del arma por otro lleno y recargarse la munición
consumida.
Los
cambios de cargador deben realizarse, siempre que sea posible, con un cartucho
en la recámara.
El tiro
con visor óptico necesita “meter en la mira” al objetivo. Para ello, debe
alinearse el arma con el blanco, con el ojo sobre el visor y, una vez alineada
el arma, mirar por el visor para capturar el blanco.
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Mantener
acciones de fuego en doble
tap sucesivamente contra
todos los adversarios, continuando hasta abatirlos a todos.
La
prioridad a establecer sobre los blancos es de mayor a menor peligro, pero sólo
cuando se pueda disponer de tiempo para poder valorarla.
El hecho
de que el fuego y movimiento enemigo parezca haber acabado, no significa que el
combate haya terminado. Pueden quedar otros adversarios no detectados, ya sea
separados o no del despliegue enemigo.
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La
reacción natural ante el sonido de los disparos es agacharse. Deberá
aprovecharse esta reacción para protegerse ante los posibles disparos
posteriores, a la vez que buscamos el origen del fuego.
En
situaciones de recibir fuego a corta distancia, el sólo hecho de responder a él
puede proporcionar una leve neutralización del adversario que permita una
reacción a tiempo.
En caso
de ataque por el fuego, todo movimiento debe ir de un abrigo a otro.
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La
velocidad es una defensa eficaz ante el fuego directo, por lo que el combate debe
desarrollarse en movimiento y sin bajar del vehículo mientras sea posible.
No
obstante lo anterior, la combinación de elementos sobre vehículos y de
combatientes pie a tierra son la opción más versátil para situaciones de
movilidad reducida.
La posición
idónea de conducción ante fuego enemigo en vehículo no blindado es agachado,
mirando a través del volante.
El
conductor y el jefe del vehículo deben tener la firme determinación de no parar
bajo ninguna circunstancia.
Si el
vehículo queda inmovilizado debe salirse de él lo antes posible, aprovechando
la cobertura que se pueda proporcionar y guarecerse en una posición de combate.
Aunque el
vehículo reciba disparos en las zonas más vulnerables (ruedas y radiador), el
vehículo normalmente puede seguir moviéndose durante varios cientos de metros
en el peor de los casos, lo que se debe dirigir el vehículo a un lugar desde
donde poder salir con seguridad.
Si se
reciben disparos en el radiador, se produce una nube de vapor.
Si las
ruedas reciben disparos, puede continuarse, incluso con las llantas, pero con
los neumáticos delanteros pinchados es más difícil de controlar el vehículo.
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Una
posición de combate debe permitir una buena defensa, tanto individual como en
coordinación con las posiciones adyacentes y los elementos de apoyo lejano.
Esto se traduce en:
Dificultar la localización, evitando:
Los lugares característicos o próximos
a ellos.
Los brillos producidos por los
visores.
El polvo que se levanta al hacer
fuego con el cañón del arma cerca del suelo.
Los movimientos en descubierto.
Disponer de campos de tiro
despejados.
Apoyarse en un obstáculo difícil de
salvar.
El elemento
de protección debe tener el tamaño, espesor y
orientación adecuados a las armas y dirección donde se encuentra el adversario.
Por ejemplo, un vehículo sólo detiene con eficacia la mayoría de la munición
con el bloque motor. El resto del vehículo puede reducir la velocidad de los
proyectiles hasta velocidades no letales, pudiendo llegar a anular su eficacia
completamente, pero no dan una seguridad completa.
Toda
aproximación del adversario debe responderse con una reacción neutralizante, ya sea por fuego o por movimiento.
Debe estudiarse el terreno, para definir posibles rutas de aproximación y
abrigos principales, definiendo la “ruta de vigilancia” a mantener, de acuerdo
con lo indicado en el apartado “ataque enemigo”.
Debe
valorarse la conveniencia de poder finalizar el
combate sin necesidad de salir de la posición.
No debe
abandonarse una posición de combate para comprobar que un adversario ha muerto,
al menos hasta que las condiciones lo aconsejen (aproximación de la noche,
conveniencia de ocultar al adversario, etc.).
Es de
importancia aplicar gran parte de los contenidos del apartado patrullas, reconocimientos y vigilancias.
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Mientras
el adversario está en movimiento no puede apuntar con eficacia con armas
convencionales, lo que puede aprovecharse en su contra.
En caso
de ser perseguido, debe buscarse la aproximación a elementos de apoyo, como
fuerzas propias (militar o policial) o lugares públicos o con agentes
(estaciones, comisarías, etc.).
Si no es
posible lo anterior y la captura es inminente, buscar un terreno por donde no
nos puedan perseguir o les resulte difícil.
Durante
el recorrido debe intentarse interponer obstáculos a nuestro paso, lo que
ralentiza la velocidad de aproximación.
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Un contendiente con heridas mortales puede seguir
siendo una seria amenaza.
Las
heridas no letales, muchas veces no son percibidas de inmediato, ya que el estrés
puede anular la sensación de dolor y la percepción del impacto. La comprobación
de heridas es mejor que se haga visualmente entre compañeros (manchas de
sangre) y personalmente, palpando el cuerpo de arriba hacia abajo, para
percibir el dolor de la herida.
Las
heridas graves deben ser tratadas inmediatamente. Las heridas leves, si no se
tratan pueden convertirse en graves.
El
procedimiento de atención a varios compañeros heridos es:
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1º
SEGURIDAD Y PROTECCIÓN 2º
URGENCIAS VITALES 3º
HERIDAS GRAVES MENOS URGENTES 4º
HERIDAS LEVES 5º
CONSUELO A LOS HERIDOS MORTALES |
Si una
herida, del tipo que sea, no produce la neutralización inmediata, el
combatiente debe hacer lo posible para finalizar el combate cuanto antes.
Si
empiezan a disminuir las fuerzas, la prioridad en finalizar el combate es
absoluta, ya que la pérdida de conocimiento puede ser inminente.
La
atención a las heridas sólo se puede hacer cuando se está a cubierto.